El asma es una condición respiratoria en la que las vías aéreas se inflaman y estrechan. Descubre visualmente cómo funciona tu sistema respiratorio y aprende a mantener tus pulmones sanos.
Pasa el cursor o toca la ilustración de la vía aérea con asma para observar cómo reacciona la musculatura durante una crisis de broncoconstricción.
Músculos relajados, pared delgada y flujo de aire óptimo sin obstrucciones.
Resultado: Respiración fácil, profunda y sin esfuerzo.
Músculos contraídos, mucosa inflamada con exceso de viscosidad y luz reducida.
Pasa el cursor: Siente el efecto de contracción e inflamación.
Los síntomas del asma pueden activarse ante diversos estímulos ambientales o físicos. Reconocerlos es el primer paso para la prevención.
Organismos microscópicos presentes en colchones, alfombras y tejidos.
Partículas volátiles de flores y árboles, comunes en primavera.
Respiración rápida de aire sin calentar durante el esfuerzo físico.
Irritantes químicos directos para la mucosa bronquial sensitiva.
El aire seco y frío provoca espasmos en los músculos bronquiales.
Desplázate hacia abajo para observar cómo las partículas de oxígeno viajan a través del árbol bronquial en tiempo real.
Asegurar una técnica adecuada garantiza que el medicamento llegue al fondo de los pulmones y no se quede en la boca.
Reta el inhalador de arriba hacia abajo para mezclar de manera homogénea el medicamento y el propelente.
Bota todo el aire de tus pulmones suavemente, inclinando ligeramente la cabeza hacia atrás antes de aplicar.
Coloca la boquilla entre los dientes, presiona una vez e inhala de forma constante y profunda por la boca.
Retén la respiración durante 10 segundos para permitir que las micropartículas se depositen en las vías aéreas.